El abismo de mi sombra
Mi mente se agota, cansada de arder,
presa de una jaula de cristal que nadie quiere romper.
Me cuesta respirar, ahogado en un pozo sin agua,
me traga lento sin dejarme alzar el alma.
Un silencio de azufre gobierna mi mal,
me ata con llamas a su ritual.
Desde la torre contemplo mi ruina,
la noche me mira burlándose de mi vida.
En el purgatorio frio de mi soledad,
arde una sentencia sin querer avanzar.
La Carpa me mira con garras de mal, reclama mi nombre,
reclama mi final.
Guardo un latido teñido de alquitrán,
no busca salida, sólo acabar.
Si el infierno reclama mi alma,
que abra su portal,
que los demonios bailen en mi funeral.
No vine a perderme, vine a enfrentar mi mal,
en el fuego del abismo sellaré mi final.
— Entre demonios y llamas, muere mi alma sin palabras. —
Reflexión de Rayco Machín
"Como sanitario, convivo a diario con el cuidado de los demás, pero este poema nació en un momento en el que mi propia mente se convirtió en una 'jaula mental'.
La salud mental no es solo la ausencia de enfermedad; es la lucha constante por no dejarse tragar por el pozo. Escribir estos versos fue mi manera de enfrentar el mal en lugar de huir de él. Si hoy sientes que tus latidos están 'teñidos de alquitrán', recuerda que ponerle palabras al dolor es el primer paso para romper el cristal y volver a respirar.
Este espacio es un refugio para todos los que, como yo, han decidido que su alma no se rinde ante el abismo."

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