LA HIPOCRESÍA MODERNA
No encajo en este mundo de hipocresía,
donde los fantasmas se ocultan tras pantallas frías
y las canciones suenan sin melodía como
ecos perdidos en la distancia vacía.
El refugio del amor se ha extraviado,
nadie lo busca, nadie lo ha valorado.
Se distingue entre sombras, herido y callado
y se desvanece sin hora, sin ser recordado.
Camino entre miradas que no miran,
entre voces huecas que no respiran.
Las promesas se quiebran como cristal,
y los sueños mueren en un mar digital.
El alma ya no baila con la verdad,
prefiere el disfraz de la vanidad.
El silencio grita en cada rincón,
pidiendo un poco de compasión.
Busco refugio en lo que aún es real,
una palabra sincera, un gesto vital.
Pero el tiempo arrastra toda emoción,
como el viento borra una canción.
Aun asi, guardo un destello, una herida,
la fe de que el amor no está perdida.
Que entre tanta sombra y desconexión,
todavía late un corazón.
Post- @ray10minutosmas
Reflexión de Rayco Machín
Hay un punto en la lucha contra la salud mental donde el miedo se agota. Es ese momento en el que dejas de huir y decides que, si el infierno interior quiere reclamar tu atención, estás dispuesto a abrir el portal y entrar por tu propio pie.
Como sanitario, entiendo que para curar una herida primero hay que limpiarla, aunque escueza. En mi experiencia personal, enfrentar mi "propio mal" no fue un acto de rendición al dolor, sino un acto de soberanía. Al dejar de temer a las llamas de la ansiedad o la depresión, estas pierden su poder de quemar.

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